Blog de psicología

Me libero del cuento

Por Jazmin Infante Faura 3 min de lectura

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Me libero del cuento

donde yo soy la mala

y tú la buena


o yo soy la buena

y tú la mala


y con ello,

desde niñas aprendimos a rivalizar,

a tener miedo, a competir,

a mirar con sospecha

y llenarnos de miedos

para no crecer.


Me libero del cuento,

donde las madrastras

son malas y brujas y

desean siempre nuestro mal.


Conozco mujeres amorosas

que han cuidado,

amado e impulsado a hijas

aunque no sean de su vientre,

pero sí de su corazón.


Me libero del cuento,

donde hay un solo príncipe

y yo permanezco o dormida,

o limpiando entre cenizas,

o escondida en un bosque,

o atrapada en un castillo.


Como si en mí no hubiera fuerza

para rescatarme y salir yo a buscar

lo que mi alma necesita

y no siempre es un príncipe.


Me libero del cuento,

donde las reinas

y las brujas son inseguras y

llenas de envidia

por la belleza y la juventud.


Como si con los años no aprendiéramos

a encontrar nuestro lugar,

nuestra belleza sin rivalizar.


Me libero del cuento,

donde solo hay hermanastras,

hadas celosas,

sin figuras de mujeres

como hermanas,

compañeras,

que buscan sus propios sueños

más allá de la belleza

o de querer un castillo encantado.


Quiero una vida y no un cuento

donde las mujeres

encontremos paz

unas con otras.


Donde la unidad,

hermandad,

comprensión y lugar;

sea para cada una

desde su alma

y no desde su cuerpo.


Me libero del cuento.

Te libero del cuento.


En mi vida,

las mujeres que me rodean

somos hermanas.


Susy Landa


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